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La imaginación se desata con el sólo nombre de Babilonia: los enigmáticos fastos bíblicos, sobre los que se proyecta la alargada sombra de la Torre de Babel, la presencia de Alejandro Magno, sus grandiosas ruinas y posterior asociación con el pecado y la corrupción, y los diversos tributos y homenajes a lo largo del siglo XIX y XX han mantenido vivo a este importante núcleo del Antiguo Oriente en la memoria colectiva. Contribuyendo a ella, el Museo del Louvre expone “Babylon”, un extraordinario monográfico que abrirá sus puertas hasta el 2 de junio.
La muestra exhibe más de 400 piezas procedentes de 13 países, que permiten abordar diversas facetas de esta compleja cultura: artísticas, literarias e históricas. Desde sus modestos orígenes en la época de Akkad (2340 - 2159 a.C), hasta su redescubrimiento arqueológico. Hermosas piezas, manuscritos, miniaturas, estelas, maquetas y pinturas de diversas épocas nos ofrecen una visión completa y facetada de la capital del Imperio Babilónico, la Ciudad de las Siete Maravillas para unos, la Gran Prostituta para otros. Por Federico Lara Peinado. |